jueves, 10 de agosto de 2017

Sharkenstein (2016)

Nazis y tiburones, ¿qué más se puede pedir?.

La película empieza con unas imágenes en blanco y negro que relatan la resurrección de Frankenstein y como el monstruo ha sido resucitado a lo largo de la historia. Pero entonces llegó el año 1942 y los nazis se apropiaron del experimento. Un científico loco años más tarde creó la combinación perfecta, un tiburón con el corazón de Frankenstein y el cerebro de Hitler.

En ocasiones comento que las actuaciones en una película son malas, en esta consiguen alcanzar límites que ni siquiera yo pensé que existirían. Es que ni siquiera lo intentan.

Luego usan imágenes fijas y montajes bastante cutres, pero el tiburón se sale, parece un dibujo animado (es un muñeco) y ruge de una manera muy peculiar, como si fuese un monstruo resucitado. A ver, lo diré de otra manera, es lo peor del mundo pero me hace gracia.

Evidentemente eso hace que los ataques sean una toma de la persona atacada, otra del tiburón agitándose y otra de agua llena de sangre. Así todas.

No acabo de entender si el trío protagonista se supone que son jóvenes o viejóvenes. Desde luego hay uno que se esfuerza demasiado por aparentar tener menos edad de la que tiene, sólo hay que observar su manera de vestir y de hablar.

Vale, he de decir que no me esperaba que el tiburón saliese del agua, le cayese un rayo y le salieron brazos y piernas XD. Menos aún que el policía tuviera a mano una antorcha, pero bueh, todo el mundo sabe que el monstruo de Frankenstein tiene miedo a las antorchas encendidas así que es lógico que haya alguna (no realmente).

Mi recomendación es que lo mejor es dejar las neuronas inactivas para que no resulten dañadas tras la exposición a tanta cutrez. Tomársela a cachondeo a medida que la ves ayuda mucho también.

El final da pie a una secuela. Me tienen en ascuas esperando a que suceda.

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